Los algoritmos por naturaleza tienen una estructura secuencial, es decir, se presenta una acción tras otra. Una serie de acciones secuenciales es la estructura más básica de cualquier algoritmo.
No obstante que la secuencia es la base de los algoritmos, no siempre se da de esta forma. Por ejemplo, supongamos que tenemos que hacer un algoritmo para hacer agua de limón con limones reales, una de las operaciones puede ser probar lo dulce del agua, si le falta azúcar hay que ponerle más, si no le hace falta azúcar entonces hay que continuar; a este tipo de operación se le denomina una estructura de condición. En el mismo ejemplo del algoritmo para hacer agua de limón nos encontramos una operación que se repite varias veces que es la de exprimir los limones según la cantidad que tengamos, a este tipo de operación se le denomina una estructura iterativa.
Una de las ventajas de la computación es precisamente el ayudarnos a simular comportamientos con base en ciertas condiciones o bien automatizar la ejecución de tareas repetitivas.




