1.- Trastornos somatomorfos. Son desórdenes mentales que afectan la manera en que el sujeto se relaciona psicológicamente con su cuerpo. El sujeto se siente enfermo y reporta síntomas físicos como dolor o náusea, sin embargo no parece haber ninguna razón objetiva para la enfermedad, el más común de estos trastornos es la hipocondría, que es una preocupación no justificada de padecer una enfermedad grave.
Desorden de conversión: El sujeto presenta síntomas reales de alguna dolencia física, pero sin haber razones orgánicas para el problema. Por ejemplo, un soldado que, aunque sus heridas han sanado satisfactoriamente, no puede mover sus piernas.
2.- Trastornos disociativos. El pensamiento consciente se disocia -es decir se separa- de los recuerdos, pensamientos y sentimientos previos, entonces se pierde la consciencia de lo antes vivido. La amnesia es un desorden disociativo en el que el sujeto puede perder todos sus recuerdos, o bien, parte de ellos, generalmente asociados con una situación de mucha ansiedad, como una experiencia sexual desagradable o vergonzante.
Otros ejemplos son los estados de fuga y el desorden de identidad disociativa. En el primero la amnesia se acompaña con una fuga de la identidad, el sujeto pierde la memoria, abandona a su familia y adopta una nueva identidad. En el caso de la identidad disociativa -conocida también como trastorno de personalidad múltiple- el sujeto exhibe dos o más personalidades, presentando alternadamente una u otra. En este trastorno:
- Cada personalidad puede o no estar consciente de la existencia de las otras.
- Hay incapacidad para recordar la información personal importante.
- Generalmente se asocia con alguna experiencia traumática durante la niñez, como el abuso sexual, por ejemplo.
- Es sumamente raro.
3.- Obsesiones. Son pensamientos fijos y repetitivos, irracionales y molestos que el sujeto no puede sacar de su mente. Un pensamiento obsesivo frecuente puede ser que se actuará de manera inapropiada en público, lo que produce una fuerte sensación de ansiedad.
4.- Trastornos de ansiedad. Su común denominador es que las reacciones del sujeto no guardan proporción con la causa. El miedo, la tensión o el pánico ante peligros esperados o imaginarios son tan intensos que impiden llevar una vida normal, es el caso de los ataques de angustia asociados a un estado de preocupación permanente.
En esta categoría tenemos, por ejemplo, el desorden de ansiedad generalizada, en el que:
- Los sujetos se encuentran continuamente tensos, aprehensivos y su sistema nervioso autónomo permanece en estado de agitación constante. Frecuentemente sufren de palpitaciones, sudoraciones de las manos, molestias estomacales y dificultades para dormir.
- Generalmente no saben por qué se encuentran ansiosos y tampoco saben cómo solucionar la situación.
- El más frecuente de todos los trastornos de ansiedad, es, con mucho, el desorden obsesivo-compulsivo, llamado así porque el sujeto presenta dos tipos de síntomas, obsesiones que causan ansiedad, y compulsiones que tratan de neutralizar la ansiedad.
5.- Fobias. Se caracterizan por la presencia de un miedo persistente e irracional a objetos o situaciones específicas: lugares abiertos, lugares cerrados, alturas, oscuridad, insectos y muchísimas otras cosas.
6.- Trastornos del estado de ánimo. Su principal característica es la alteración del humor, manifestándose en estados de ánimo extremos, como sentirse crónicamente eufórico o mórbidamente deprimido. Veamos un par de ejemplos.
Desorden de depresión grave:
- El sujeto presenta un estado de ánimo deprimido por más de dos semanas, con sentimientos de inutilidad y poco interés en sus actividades cotidianas; hay pérdida o aumento de peso, insomnio, letargo, fatiga e ideas de muerte.
- Puede desencadenarse por un sentimiento de ira o culpa que el sujeto proyecta sobre sí mismo, o puede provenir de la pérdida de un objeto o de una persona amada.
- Los sentimientos depresivos pueden también tener su origen en la desesperanza aprendida. Cuando el sujeto considera que su situación negativa es inevitable, concluye que no se puede hacer nada para salir de esa situación y escapar de su destino.
- Las personas depresivas tienden a explicar los malos eventos de su vida como una situación estable, es decir, que va a durar por siempre y no hay posibilidad de algún cambio.
- Ellos describen los malos eventos como globales, es decir, presentes en todo lo que el sujeto hace; e internos, todo es culpa de ellos mismos.
Desorden bipolar:
- El sujeto alterna su conducta entre estados de depresión y estados maníacos de sobreexcitación, los cuales se caracterizan por la presencia de euforia e hiperactividad, así como un sentimiento de grandiosidad y optimismo desmedido, disminución de la necesidad de dormir, constante necesidad de hablar y exagerado interés por las actividades placenteras, como el sexo, las compras, el comer y el beber.
- El episodio maníaco impide a la persona trabajar y relacionarse socialmente con normalidad.
- Este desorden puede ser producido por un desequilibrio químico en la producción de ciertos neurotransmisores del sistema nervioso central.